encuentro, te busco, llamo y pido
que tengas compasión de mí,
porque muero. Quiero tenerte
muy cerca para estrecharte entre
mis brazos, sentir el calor de tus
caricias, de tus halagos, de tus
besos, porque no puedo vivir sin
ti, ésta es la verdad.
rendido por el peso de los fieles
recuerdos, se inclina mi cabeza,
mis labios pronuncian tu nombre
idolatrado, mis manos ansían
buscar las tuyas, sin encontrarlas,
me siento solo y abandonado.
Grito fuerte y nadie me responde.
¿Por qué el amarte me obliga a
sufrir tanto?
¿Por qué la noche se muestra
indiferente a mí ruego?
¿Acaso no tengo derecho a
amarte? ¿Por qué el amar a una
mujer obliga a un hombre a sufrir
de este modo?
Por favor corresponde a mi gran amor.
Invierno 2011...




